Mi historia como muchas demás comienza en la universidad, el
día que… “EL AMOR DE MI VIDA” me engaño.
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– ¡MALDITO! – le grite llorando.
– ¡ERES UN MALDITO DESGRACIADO! – le dije con mis mejillas
humedecidas mientras lo veía arreglarse la ropa un poco desajustada y la chica
me mira con pena.
Mire a mi alrededor, como era posible estuvieron a punto de
hacerlo en el aula de laboratorio.
– ¡TE JURO QUE NO ES LO QUE PIENSAS LINDA! – me dijo él
preocupado y acercándose a mí.
– ¡ALÉJATE! – dije dando pasos hacia atrás.
– ¿Ale? – escuche que la chica le dijo, lo mire, y salí
corriendo del lugar.
Me intereso muy poco los que estuvieran a mi alrededor,
tropecé a un par de personas y llegue al patio donde rápidamente trate de secar
mis mejillas y continué corriendo. – ¡BRIGGY! – escuche que gritaron, pero no
me detuve, continué corriendo. – ¡JODER BRIGGY DETENTE! – Gritó por segunda vez
y de un momento a otro ya me tenía tomada por el brazo.
– ¡SUÉLTAME! – dije y
dándome la vuelta.
– ¿Qué sucede? – me miro con sus ojos abiertos, muy
abiertos.
–Just…– lo mire. – Ay Justin. – dije abrazándolo y
comenzando a llorar.
– ¿Qué paso? Dime que te sucedió.
–Ese idiota…– lloré, él tomo mi rostro obligándome a mirarlo. – Me engaño Justin. – dije
llorando. – ¡El muy estúpido me engaño! ¡Casi se folla a Diane en el
laboratorio! – dije con rabia mientras lloraba.
– ¡DESGRACIADO! – dijo molesto. – ¡LO VOY A MATAR! – dijo
colocándose un poco rojo de la rabia.
– ¡NO! – dije tomándolo por él brazo. – ¡NO LO HAGAS! – lo
mire.
– ¡JODER! Sí que eres… ¡ash! Si no fuese porque me lo pides
voy y le parto el cuello a ese desgraciado.
–Lo se…– dije bajando la mirada. – Llévame a casa. – dije,
él asintió.
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Bueno, acá está el caso.
BRIGGY es el apodo que me tienen mis amigos por mi apellido
Brigestyn.
Alejandro… mi novio, bueno ahora mi estúpido Ex-novio.
Justin… él… Él es mi mejor amigo de toda la vida. Sí, como
les digo. De toda la vida, lo conozco desde que teníamos 7 años, bueno él 7 y
yo 6 años, ahora él tiene 21 y yo 20. Mi historia con él comenzó por el
destino, por cosas de la vida.
Por lo que aún recuerdo… iba en una autopista en el auto con
mis padres, yo como todos los niños iba en el asiento de atrás con mi cinturón
de seguridad, recuerdo iba riendo por venir de un gran parque de diversiones, a
cada rato les decía a mis padres que los amaba, ellos decían amarme también, lo
próximo que escuche de mi madre luego de decirme “te amo mi niña” fue un grito,
mire al frente y vi un camión perder el control y venirse sobre nosotros. Mi
padre movió el auto hacia un lado de la autopista pero el camión aun así
destrozo el auto, o parte de él. Lo último que recuerdo fue a mi padre tomando
a mi mamá y mi madre mirándome con sus ojos llorosos mientras sonreían, yo
comencé a llorar y gritar, ya no lograba ver bien a mis padres, y los dos mantenían sus ojos cerrados.
Aquí es donde entra Justin a mi vida, sus padres iban en el
auto de al lado, él también iba en el asiento de atrás de su auto, así que los
dos autos fueron arrollados por el camión, pero él se había salvado, y él
siempre me cuenta que… luego de él bajarse de su auto asustado y mirando a su
alrededor, él… me escucho llorar. Yo realmente recuerdo verlo llegar y secarse
sus lágrimas, él lloraba porque no podía abrir la puerta de mi auto, yo solo
lloraba, “No te dejare aquí” fue lo que él me dijo y haló con fuerza de la
puerta logrando abrirla, entro al auto y me quito el cinturón de seguridad, yo
tome mí pequeño bolso, él me sacó del auto mientras yo lloraba porque mis
padres aún continuaban allí. Él me llevo lejos del auto colocándome en la
orilla de la autopista mientras me mantenía abrazada. En unos segundos después
el auto de mis padres estalló en llamas. Me quede en silencio viendo las llamas
altas en el que antes era un auto.
Las patrullas llegaron, los bomberos y ambulancias, pero
para mí era demasiado tarde, mis padres habían estallado en el auto y… los
padres de Justin… ya habían fallecido. Mire un par de Señores acercarse a
nosotros, Justin me miro y tomo mi bolso. Luego quito una de las cadenetas de
sus manos y la coloco en mi muñeca ajustando bien para que no se me cayera, él
tomo mi mano y no la soltó. Los Señores llegaron, nos miraron. – ¿Están bien? –
nos preguntó un Señor. Justin asintió.
– ¿Qué edad tienes niño?
–Siete. – dijo Justin como una persona ya mucho mayor.
– ¿Y ella?
–Es mi hermanita. – dijo. Recuerdo que en ese justo momento
apreté más su mano, no quería que me separaran de él. – Nuestros padres están
en aquel auto. – dijo Justin señalando el auto de sus padres.
–Bien… ¿pueden venir con nosotros? – nos dijo él Señor,
Justin asintió y yo me aferre más a su mano. Caminamos tras el Señor, nos
llevaron a una ambulancia y nos subieron allí, recuerdo nunca haberme separado
de Justin, nunca solté su mano. Nos chequearon y no teníamos ningún golpe o
cosa así, nos dieron unas mantas y la ambulancia se puso en marcha, vi a Justin
llorar, recuerdo haber secado sus lágrimas, él me sonreía mientras lo hacía, yo
le sonreí y termine de secar sus lágrimas.
– ¿Qué edad tienes? – me pregunto en susurro para que nadie
escuchara, yo le mostré seis dedos, él sonrió. – Bien… tienes seis, yo tengo
siete. – dijo mirándome y sonriéndome haciéndome sentir un poco más tranquila.
– ¿Cómo te llamas? – preguntó mirándome.
–___... – le dije.
–___, muy lindo nombre. – dijo sonriendo y dándome un
pequeño beso en la mejilla. – De ahora en adelante serás mi hermana, no te
dejare. – asentí y él tomo mi mano; mire nuestras manos, su mano izquierda y mi
mano derecha con una cadeneta idénticas, sonreí.
–Niño. – dijo una Señora muy amable. – ¿Puedes decir el
nombre de algún familiar? ¿Te sabes algún número? – le preguntó a Justin.
–El de mis abuelos. – dijo Justin. La Señora se colocó un
poco de cuclillas y anoto el número que Justin le había dictado, en menos de
una hora una Señora muy linda llego, corrió hasta donde estaba Justin y lo
abrazo mientras lloraba, luego de calmarse lo miro y le dijo “es hora de irnos
pequeño” le dijo. Justin asintió y se puso de pie junto a mí sin aun no
soltarme de la mano.
–Justin ¿Qué haces? ¿Y está pequeña?
–Abuela llevémosla con nosotros…– dijo con sus ojos
cristalizados.
–No podemos mi niño, ella no puede…
–Si ella no va, entonces no me voy yo de acá, diré que no
eres mi abuela.
–Justin pero ella…
–Sus padres murieron en el accidente. – dijo llorando. –
Igual que mis padres, ella ahora es mi hermana. – su abuela me miro y suspiró,
nos miró, miro nuestras manos.
–Bien… pero cuando estemos en casa trataremos de
comunicarnos con su familia. – dijo su abuela, Justin asintió y me llevo con
él. Caminamos con su abuela hacia la salida, nos subimos a un taxi y fuimos a
casa, a su casa.
En los días siguientes fuimos al entierro de los padres de
Justin, yo estuve con él todas las noches en las que lloraba por sus padres, a
veces, salíamos de casa a media noche hacia el patio, jugábamos entre nosotros,
a veces entrabamos a los patios de los vecinos…
Su abuela, había revisado mi bolso, ese bolso donde estaba
una agenda y una nota “Por si en algún momento te pierdes pequeña, esto será tu
guía, tu nombre es ___ Brigestyn, solo somos nosotros tres, tus abuelos
fallecieron cuando pequeña estabas. Estas tarjetas contiene dinero que el
seguro de tu padre mantiene para ti, y estos son los códigos” decía otras cosas
como mi fecha de nacimiento, y esas cosas, en el bolso habían papeles
personales míos… Y aunque parecía mucha casualidad… había pasado, ahora yo no
tenía a nadie más que a Justin y su abuela.
Entonces esa fue la razón por la que me quede siempre con
Justin, crecimos como hermanos, estudiábamos juntos y él siempre me protegía de
los demás niños y yo… yo también lo protegía a él, siempre llamaban a su
abuela, ahora mi abuela, al colegio, siempre peleaba con las niñas que se
metían con él.
Y así fue siempre, siempre yo peleaba con otras, y él… él ni
se diga, él era una pelea diaria o al menos una por semana que debía tener.
Recuerdo cuando desarrolle, mis senos comenzaron a salir y
mi cuerpo tomo forma, él… yo simplemente prefería quedarme encerrada en casa,
porque si salía con él, todo aquel que me mirara se ganaba un insulto, y todo
el que me dijera algo… se llevaba unos golpes.
Y así crecimos Juntos, cuando yo tenía 17 años y él 18, la
abuela falleció, y él tenía pensado comenzar a trabajar, pero siempre tenía
problemas en los trabajos, así que hasta la edad que tenemos, estamos viviendo
de la herencia de su padre quien era empresario y del dinero del seguro de mi
padre y de mi madre. Aunque él no me permite tocar ese dinero, dice que mientras
este con él, él se encarga de mí.
Y esa es nuestra historia, unida por el destino.
¿Crees en el destino?